“El enigma de la momia. El rito funerario en el Antiguo Egipto”, que cerró sus puertas el 17 de octubre, se ha convertido en la segunda exposición temporal más visitada de todas cuantas ha organizado el MARQ desde su apertura, alcanzando la cifra de 151.622 visitantes desde que se inaugurara el pasado día 26 de marzo. Leer más…
La conferencia anunciada y prevista para el día 24 de septiembre a cargo de Christophe Barbotin con motivo de la exposición “El enigma de la momia”, ha sido cancelada debido a la huelga general convocada para el día 23 de septiembre en Francia.
Es intención tanto del MARQ como del Museo del Louvre celebrar esta conferencia, por lo que ambos museos están trabajando para poder fijar una nueva fecha que se comunicará oportunamente.
Disculpen las molestias.
La semana pasada veíamos distintos aspectos referentes a la forma de los signos jeroglíficos. Otro elemento cuyo estudio resulta interesante cuando hablamos de la escritura jeroglífica es el color. No obstante, es éste un aspecto que en muchos casos no tenemos en cuenta, ya que un gran número de inscripciones, por hallarse en el exterior, ha perdido su coloración. El color, sin embargo, era considerado por los egipcios como parte de la esencia de la imagen representada. La palabra egipcia para color era:
La escritura jeroglífica es, sin ninguna duda, una de las más bellas creadas por el hombre a lo largo de toda la Historia. Cada uno de sus signos nos acerca a un aspecto del contexto vital de los egipcios antiguos, y nos permite conocer algo más sobre su cultura. Algunas inscripciones presentan tal perfección y detalle en la representación de los signos que pueden ser consideradas como verdaderas obras de arte, como las talladas en la Capilla Blanca de Sesostris I, en Karnak. En los signos de estas inscripciones, el plumaje de las aves presenta un detalle excepcional, los escarabajos están representados con una fidelidad anatómica sobresaliente, y cada signo, en definitiva, parece querer escapar de la piedra, pese a la falta de policromía, que se ha perdido y que añadiría todavía más viveza a cada uno de los jeroglíficos.
La contemplación de estas inscripciones nos ofrece una variopinta colección de signos, que fueron ya clasificados en categorías por los primeros viajeros que visitaron Egipto en el s. XVIII, en un deseo de racionalizar unas inscripciones que no se comprendían por aquel entonces, y se asociaban a misterios filosóficos. Uno de estos viajeros fue Carsten Niebuhr, que en su obra Reisebeschreibung von Arabien und anderen umliegenden Ländern (Copenhague 1774) ofrece una clasificación, siguiendo criterios objetivos basados en la forma de los signos, de los jeroglíficos que pudo ver durante su estancia en Egipto [1].

Tabla de Niebuhr con una serie de jeroglíficos clasificados según su forma. (Fuente: POPE, M., Detectives del pasado, Madrid 2003, fig. 28)
Tras un interludio de una semana, regreso con un nuevo “capítulo” en esta serie de reflexiones que estamos realizando en torno a la lengua y las escrituras egipcias, y el mundo que las rodea. La causa de la ausencia de artículo la semana pasada es que actualmente me encuentro, precisamente, en Egipto, trabajando en un proyecto arqueológico en la antigua ciudad egipcia de Saïs (actual Sa el-Hagar, en el Delta del Nilo), lo cual me deja poco tiempo para preparar estos artículos, y supone además un problema a la hora de subirlos a Internet, dada la exasperantemente lenta velocidad de conexión que puedo obtener aquí. Aprovechando pues una conexión favorable, cuelgo este artículo hoy miércoles, en lugar del jueves acostumbrado. Dejando a un lado estos problemas, no obstante, ¿qué mejor entorno para escribir sobre Egipto, que el propio Egipto? Leer más…
Conferencia celebrada en el MARQ, Museo Arqueológico de Alicante el día 15 de junio de 2.010 a cargo de Roger Lichtenberg, dentro del mini-ciclo “ La muerte en la aldea: La población del oasis de Kharga durante la época greco-romana”.
Una forma fascinante de acercarse al estudio del Egipto antiguo, y especialmente al de su pensamiento, es la literatura egipcia. Afortunadamente, además de las inscripciones monumentales realizadas sobre piedra, el particular clima egipcio ha permitido que se conserven soportes de escritura más perecederos, como el papiro. Conservamos papiros desde época muy antigua, datando el de mayor antigüedad que ha sido encontrado de la I dinastía (c. 3000-2890 a. C.). Se trata de un rollo de papiro en blanco, conservado en el interior de una caja, que perteneció a Hemaka, un oficial del rey Den. Aunque el papiro es el soporte de escritura que se asocia, por antonomasia, al Egipto antiguo, disponemos de textos escritos en otro tipo de materiales, como tablillas de madera, cubiertas o no de una capa de yeso en su superficie, o de piedra caliza. Leer más…
















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